Bienvenido al relanzamiento blog personal de Otto Guibovich Arteaga. www.ottoguibovich.com, te invitamos a leer los nuevos artículos del autor.

8 de enero de 2014

El Fallo en la Mira - Lampadia


El 27 de enero será una fecha memorable para el Perú. Después de todo ese día ya lo es en nuestra historia. Un 27 de enero de 1,995 Perú y Ecuador iniciaban operaciones militares limitadas por enésima vez en la frontera común, específicamente en las cabeceras del rio Cenepa.

Solo veinte años atrás, era impensado que Perú y Ecuador puedan vivir la experiencia integradora de la que hoy ambos países hacen gala. Lejos quedaron las fricciones de cien años, donde ambos países perdieron vidas y otros recursos, alimentados por odios sin sentido. Hoy al mirar al futuro, ganan las dos naciones y principalmente sus poblaciones fronterizas.

El largo camino hacia la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ), se inicia realmente en Santiago, donde se negó la posibilidad de encontrar la solución directa a una situación inicua en el mar litoral que Perú buscó con reiteración. Muy poca empatía para enfrentar y solucionar en común situaciones injustas más allá de los negocios.

Desde el Punto Concordia hacia el norte, más de 600 kilómetros de nuestro litoral, no tiene amplitud de mar de 200 millas en un hecho realmente innoble. Perú, uno de los países impulsores de la tesis de las 200 millas marítimas, tiene al sur de Tacna “playa seca” o territorio sin mar. Cuando joven, nunca entendí  bien porque desde Ilo, podía verse navíos chilenos en el horizonte cercano. Claro que la actual, es una situación injusta

Inicialmente en Chile calificaron la decisión como “hecho inamistoso” pero tampoco se podía esperar que ante una demanda todos sonrían. Por fortuna una vez aceptada mutuamente la jurisdicción de la CIJ, los ánimos mejoraron hasta alcanzar muestras de madurez en ambos estados. Lo inexorable de la decisión de la CIJ, debe ser cabalmente entendido como final pues no hay otra instancia.

No es fútil lo que se sentencia en la CIJ. Ese día, el órgano máximo de las Naciones Unidas encargado de impartir justicia entre estados, hará conocer su veredicto y definirá el límite marítimo con Chile desde el Punto Concordia y según el Derecho del Mar. Un límite no inferido, sino en derecho. Referido con coordenadas, distancias, mapas, etc. Tan exacto como la tecnología lo permita, pues es definitivo.

El área en controversia y que debe circunscribir el límite marítimo, comprende una superficie total de más de 65 mil kilómetros cuadrados. Algo más que la superficie del departamento de Arequipa. Un área sin duda muy importante. Obviamente esperamos ganar, no solo porque no tenemos “nada que perder” como se comenta en ambos países, sino porque el derecho está claramente de nuestro lado. La pregunta formulada por el magistrado marroquí Mohamed Bennouna, en plena fase oral respecto a que si en 1952-54, se podría haber  trazado límites marítimos hasta las 200 millas fue muy elocuente.

Muy difícil argumentar que acuerdos anteriores, tripartitos, de amplitud marítima o convenciones de navegación puedan pasar como tratados limítrofes. Será pues la CIJ quien decida el límite marítimo y la jurisprudencia al respecto muestra indicadores claros de respeto al derecho internacional propugnado por la Convención del Mar, que es a la que el Perú apela.

Ningún país podrá culpar al otro de nada. Acaso ambos países nunca tuvieron el liderazgo visionario necesario para enfrentar los problemas oportunamente y buscar soluciones. Ni se consideró lo determinante de la inflexión natural del litoral desde inclinado en el Perú, hasta perpendicular en Chile respecto a los meridianos. Configuración que solo mediante una línea equidistante puede hacer equitativo un límite marítimo.

Tomando el caso ejemplar de las actuales relaciones con Ecuador, es posible también avanzar hacia nuevas formas de relación con Chile. Si hemos avanzado al punto que las inversiones en ambos lados de la frontera alcanzan juntos los 20 mil millones de dólares, superado el impase y con una agenda de futuro, las posibilidades para casi 50 millones de personas en los dos países pueden ser auspiciosas.

Vienen días de efervescencia informativa. Desde las declaraciones oficiales que deben ser de responsabilidad, hasta las cernícalas que poco responsables pretenderán arrancarle peras al olmo. La pronta implementación debe reducir espacios a intolerantes y apasionados, que por fortuna no son muchos. De ahí en adelante, la agenda de futuro puede tener los efectos sinérgicos que muy poco tuvimos.

10 de octubre de 2013

La Ciberguerra que se nos viene


Vivimos en los umbrales de la Ciberguerra. Una guerra de nuevo molde: silenciosa, invisible, aun incomprendida, pero letal y que puede alcanzar una intensidad  comparable a las de destrucción masiva. Vivimos entre redes, bits y bytes que cambiaron y siguen cambiando nuestras vidas.

Alvin Toffler clasificó la evolución del género humano en tres eras: agraria, industrial y del conocimiento. La primera duró miles de años y el tránsito a una superior se produce con la revolución industrial, la misma que considera casi agotada 200 años después. Hoy vivimos la era del conocimiento.

 Según Toffler, cada era adquiere formas particulares de producir, comerciar, desplazarse y también de combatir. De palos de labranza, arcos y flechas, a vapores y cañones. De blindados, bombas nucleares y aviones invisibles, a “bombas cibernéticas". Los artefactos que el hombre produce en cada época para vivir, son los que utiliza para solucionar las ilógicas de sus intereses.

Tres décadas atrás cuando aparecieron las computadoras personales, los científicos se interesaron en ligarlas y “hacerlas conversar”; surgieron las redes y una silenciosa revolución se apropió de nuestra existencia al punto que hoy es imposible desconectarlas, pues nuestra vida está literalmente "on-line”.

Vendedores informales, empresarios, amas de casa, médicos, pacientes, obreros, militares, etc. demandan redes, desde un cajero automático, hasta bases de datos complejas. Vivimos de Internet, en teléfonos, computadoras, Ipad, relojes inteligentes, o cuanto artefacto haga posible trasmitir y recibir datos desde la nube en los confines, hasta donde se le demande. La información vuela, el conocimiento crece y con ello también los riesgos.

La Ciberguerra que ya le empezamos a vivir, no es cinética pues no emplea fuerza física, propia de la dialéctica armada convencional, sino que infiltra objetivos para  sustraer, manipular, o destruir información. O para sabotear o destruir sistemas de actividad automatizada (SCADA: supervisión, control y adquisición de datos). No conquista espacios físicos, pero ataques cibernéticos a centrales nucleares, hidroeléctricas o similares, pueden desencadenar efectos físicos devastadores.

Decisiones cruciales pueden adoptarse, alejados de la formalidad,  en “centros de operaciones” ubicados en una cabina, teléfono, Ipad, laptop, etc.,  al otro lado de la tierra o la vuelta de la esquina. En esta guerra los objetivos militares no son precisamente prioritarios en tanto la sociedad interactiva e interdependiente con servicios sociales críticos en manos del sector privado, convierte a sistemas como el financiero, telefónico, etc., en blancos de alto valor cuya neutralización, paralizaría un país.

También hay niveles de intensidad. Desde escaramuzas, espionaje, inteligencia, golpes de mano o incursiones, sabotajes, hasta operaciones cibernéticas complejas. Una operación notable se desarrolló con el “gusano” STUXNET que destruyó más de quinientas centrifugas enriquecedoras de uranio en la planta nuclear de Irán y retrasó sus planes atómicos. Se le atribuye a EEUU e Israel la autoría sin confirmación por cierto. Manning con wikileaks y Snowden con la NAS de EEUU, pueden dar testimonios iniciales de este proceso evolutivo.

Es paradójico, pero los países más desarrollados son los más sensibles a acciones cibernéticas en tanto dependen mucho del automatismo de sistemas. Hackers desde países subdesarrollados pueden penetrar sofisticados sistemas en países desarrollados. La asimetría en el desarrollo económico, no lo es en conocimiento informático y ello es una gran diferencia.

EEUU, Reino Unido, Rusia, China, Francia, Alemania, Brasil, Israel y otros, han creado en los últimos años, comandos cibernéticos que asumen las operaciones en este etéreo y novísimo frente, distinto a  los convencionales.

Pronto será válido preguntarse: ¿qué es determinante para romper el centro de gravedad y paralizar al adversario?, cruzar una frontera con tropas, helicópteros y aviones o la neutralización cibernética de sus sistemas informáticos de mando, redes financieras, eléctricas, nucleares, etc. Cuando la segunda sea la respuesta, las acciones cibernéticas cumplirán el rol moderno de preparación, de la antigua artillería.

En tiempos de chuponeo, hackeo, krackeo, o de troyanos, virus, gusanos, etc. De leyes cuestionadas o mal explicadas, es importante repensar la seguridad y defensa en un sentido ontológico, dejando de idealizar el pasado que cierra espacios a nuevos conceptos. Borrar viejos paradigmas siempre ha sido más difícil que introducir nuevos.

Se dice con mucha razón,  que los tiempos actuales son un desafío a la capacidad de aprender, pero también a "desaprender" aquello no útil, lo cual nos prepara para reaprender. Los cambios intensos generadores de incertidumbre exigen entender el contexto y empezar el futuro de una seguridad cada vez mas compleja que ahora si, abarca al conjunto de la sociedad y directamente.

23 de julio de 2013

Clase Política y Caudillismo - Lampadia


No tenemos una clase política en el Perú. Un flanco débil desde la independencia misma de la patria y que casi dos siglos después de la proclamación, sigue sin norte. Es el talón de Aquiles de un emprendedor Perú al punto que hoy la economía, remolca a esa política desorientada.
Clase política es definida por Gaetano Mosca, como la importante minoría que gobierna a la mayoría. Aquella que debe tomar decisiones trascendentes, monopolizar el poder y decidir por todos. Con ello, responsable del destino del estado.
La clase política debe ser una élite, calificada, orgánica y requiere de fuerzas nutridas para ejecutar decisiones y diseminarlas en la sociedad. Aquí encontramos el primer problema: no hay partidos políticos sólidos, coherentes, creíbles donde ciudadanos con vocación de servicio recalen y aspiren ejercer el poder como parte de relevos generacionales.
Hay colectivos que desestiman este relevo pues cultivan modelos anacrónicos con guías predestinados y en lugar de líderes prefieren ídolos. Los ídolos insustituibles han hecho mucho daño y es aquí donde encontramos un segundo problema: el caudillismo.
El caudillismo es una ironía del liderazgo y ha sido pauta en el Perú. Líderes con visión estratégica que hayan diseñado un destino superior para los peruanos en el largo plazo siguen ausentes. Líderes políticos sinérgicos de sólido sustento moral, multiplicadores de efectos, escasean. Caudillos y caudillitos proliferan.
El caudillo como antítesis, es el cabecilla que busca excesivas facultades y las confunde fácilmente con prerrogativas y deviene en déspota. Ha sido y es una constante en la política peruana. Fueron caudillos de todos los colores que propiciaron irresponsables episodios en diferentes periodos de nuestra historia. Ese caudillismo supervive como modelo mental.
Lo sucedido en el congreso días atrás pasa por lo descrito. Nuestros representantes, no han tenido visión para entender siquiera el contexto en el que se sitúa la política en la segunda década del siglo XXI.
Grupos políticos acordaron –consenso le dicen- quiénes serían los nuevos funcionarios en tres organismos autónomos del estado. La forma de votación se lo aseguraba y esta resultó una pantomima. Se trata de organismos técnicos y no políticos.
Cuando políticamente se hacen las cosas mal, se generan condiciones para que surjan iluminados con la frase "yo puedo hacerlo mejor" e irresponsablemente alimentamos caudillismos. No se entiende que cada vez existen menos tolerancia y resignación a decisiones burdas en el ejercicio del poder.
Tampoco se entiende que la interacción en tiempo real brinda una nueva dimensión en las relaciones humanas. La sociedad del siglo XXI es interactuante y así como crece la clase media para regocijo de millones, crecen rápidamente las expectativas que se refuerzan en las redes sociales.
Consensos políticos son indispensables para promover mejores decisiones y que mejores peruanos en cada campo sean elegidos, pero nuestra "clase política", minoría, como la llama Mosca, resultó muy pequeñita para darle talla a un mandato demasiado importante y de patético desenlace.
En tiempos de calidad total y de cuidadosa exactitud en los procesos, errores groseros de los políticos en función de gobierno se convierten en generadores de otros errores, una licencia que no se puede permitir, si pretendemos seguir creciendo y desarrollando nuestros claros potenciales.
Ni economía de mercado, inclusión social, minería moderna, competitividad, ni reducción de la pobreza o educación para el cambio, pueden tener visión de estado sin una clase política alejada de viejos paradigmas, que promueva liderazgo con visión de futuro, donde los partidos políticos sean escuelas y se enseñe Perú y el arte de gobernarlo. Difícil tarea pero he ahí un imperativo.

23 de diciembre de 2012

Decretos nada Concretos - La República


El ejecutivo obtuvo facultades para emitir normas legales de fortalecimiento y reforma institucional en Defensa e Interior y emitió un copioso compendio de normas con lenguaje difícil que ya mereció un comunicado explicatorio en torno a remuneraciones y pensiones.
Los DL 1132 y 1133 aprueban la nueva estructura de ingresos y buscan el ordenamiento definitivo de las pensiones, cuando menos es el título de las normas. La nueva estructura de ingresos es desmotivadora como lo serán las pensiones de las nuevas promociones. Los tecnócratas del MEF no miran el futuro y los dos sectores estratégicos lucen indulgentes y pasivos.
El artículo 5 del DL 1132 acierta al definir la profesión policial y militar como de alto riesgo y por ello incomparable con otra del sector público. Por lógica elemental, el estado debería diferenciar el trato a quienes arriesgan sus vidas como parte de sus tareas. No lo hace. Los ingresos del personal policial y militar son y serán magros mientras los congresistas con agilidad asombrosa subirán sus ingresos en un monto que a un militar le tomaría 25 y  30 años alcanzarlo, si acaso llega. ¿De qué equidad o racionalidad hablamos? ¿El que puede, puede?
Los principios rectores del DL abundan en conceptos de equidad, razonabilidad, racionalidad, formalidad, etc. para sustentar una escala remunerativa. Ninguno sin embargo ampara al personal policial y militar en sus derechos sociales y económicos que por Constitución le corresponde. ¿Cómo “Reformar y Fortalecer” instituciones sujetas a alto riesgo, con un componente humano con sueldos muy por debajo del mercado laboral?
Si un alférez gana 2.288 soles y un capitán cuyo grado se alcanza entre 8 o 12 años más tarde, solo  2,788, los 500 soles diferenciales en ese largo periodo es exigua. Esta misma diferencia en los ingresos aplica al personal subalterno pero con mayor crudeza. Un capitán al final del quinto tramo ganará 3.838 soles, posiblemente en el 2016, pero deberá responder por la operación de equipos que valen millones de dólares, sean aviones, helicópteros, antiaéreos, etc. ¿Como preservar  nuestros recursos humanos, si un piloto civil básico puede ganar 15 mil soles? La relación Riesgo y Reconocimiento queda hecha añicos.
Se introduce el extraño concepto de “Media Viudez”. Las viudas en el nuevo esquema solo cobrarán el 50% de los haberes del fallecido. Un esquema absurdo que esperemos el congreso pueda corregir o derogar.  Se cierra la pensión renovable que se prometió preservar y en una versión "mix" de AFP con Caja de Pensiones, los arriesgados policías y militares aportarán el 13% y el estado el 6% y quienes pasen al retiro cobrarán como pensión, solo el 55% del promedio de lo percibido en los últimos 60 meses. Desalentador por donde se mire. Riesgo de vida, riesgo de vejez, y riesgo que las instituciones pierdan personal costoso para el estado.
Se reconoce que es un problema embalsado por décadas como también la mejora en la CTS. También se debe reconocer que viene triunfando la tesis de Castilla y otros funcionarios que ven en policías y militares a peruanos de segunda clase. Un tufillo a discriminación antimilitar.

6 de diciembre de 2012

Diferendo, Límite y Perspectivas - Caretas


Las relaciones peruanas y chilenas van a encontrar mejores horizontes, cuando tengamos el coraje de confrontar no solo los síntomas sino las verdaderas causas de una visión antagónica que durante mucho tiempo nos puso de espaldas. Sin dudas vivimos momentos auspiciosos pero, para coincidir con Carlos Ominami de la Fundación Chile21, los negocios no lo son todo.  Podemos hurgar en el tiempo y encontrar antecedentes muy lejanos de diferencias desde tiempos de los Incas o de Diego de Almagro, pero las pugnas, injerencias, desentendimientos, etc., alcanzan su pináculo a partir de la Guerra del Pacífico.

Como consecuencia de esta guerra surgieron visiones antagónicas en nuestras sociedades, con brechas profundas que distanciaban y no permitían asomar a un camino común. Se habían construido dos culturas de casi rechazo mutuo con señaladas excepciones, situación que nunca fue considerada seriamente por los conductores políticos de ambas naciones. El ser y sentir colectivo de la sociedad peruana estaba lastimada ante una postura desdeñosa de la chilena.

De lo mas simple de entender: lo que para uno fue victoria, para otro fue inevitablemente derrota. Lo que  fue conquista de espacios, para el otro fue hurto de territorios. Lo que para uno era sembrar poblaciones y autoridad en nuevos espacios, para el otro tener que abandonar propiedades, desarticular familias, resignarse a perder todo o riesgo de ser aniquilado.

El saqueo que se “justificaba” en la victoria, para los peruanos fue contemplar el hurto de propiedades sobre la base de la superioridad de la fuerza ordinaria. Bombardear puertos y caletas, suponía consolidar victorias y restar posibilidades de recuperación, para el segundo era soportar muertes y heridos injustificables entre mujeres y niños pues los hombres o estaban en filas o habían muerto.

El llamado “repase” para no dejar heridos ni capacidad de recuperación del vencido, en uso atroz de la fuerza, para los peruanos ser testigos del desprecio por la vida al amparo superior de la bayoneta. La fuerza como factor de conquista y derechos. Se puede argumentar que la guerra es cruenta lo cual es cierto, pero un recuento histórico es imposible sin evaluar con crudeza la historia dolorosa que partió física y sicológicamente a dos pueblos.

Pongamos solamente lo mencionado en cada lado de la alforja y sumemos a manera de balance para entender por que el antagonismo ha dominado nuestras relaciones con pequeños espacios cordiales, insuficientes para una efectiva relación vecinal.

Por ello, Chile recela un irredentismo peruano que vise revancha y rescate de territorios pues el subconsciente admite que lo hecho engendro una cultura de profundo resentimiento. Perú desconfía del armamentismo chileno y la posibilidad del uso de la fuerza una vez mas. Anclados en esas posturas, los dos países sufren de desconfianzas y antipatías con la duda cabalgando ambos espacios.

En tales condiciones, la solución  al diferendo sobre limites marítimos no encontró receptividad en la política y diplomacia chilena perdiendo los dos pueblos una brillante oportunidad para la solución directa de controversias y Perú debió  recurrir a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), órgano de justicia de las Naciones Unidas (ONU), amparado en el derecho internacional y en búsqueda que ese organismo defina el limite marítimo entre los dos países. La ONU establece que las denuncias ante la CIJ no suponen inamistad sino búsqueda de soluciones pacificas a controversias entre estados.

Por estos días se desarrolla la fase oral y en unos meses la CIJ dictara sentencia. Los  máximos lideres de ambos países han expresado su compromiso de acatamiento lo cual marca una diferencia significativa con lo que sucede entre Nicaragua y Colombia. La solemnidad de los compromisos de respeto a los tribunales internacionales es muestra de gran madurez y empiezan a unir a Chile y Perú en un compromiso de cumplimiento de sentencias supranacionales y pedagogía en respeto al derecho internacional.

La sentencia y su implementación marcaran el punto final de un proceso y el inicio de otro. Finalizar el camino de delimitación, debe suponer el inicio de una mayor integración y complementación de dos países que tienen en Tacna y Arica dos ciudades en una sola unidad geoeconómica, con movimiento de personas en ambas direcciones que puede alcanzar los 5 millones de pases en un año. En una realidad así, hay mucho por hacer aceptando que las relaciones de ambos, empieza por estos dos pueblos.

Los meses que vienen demandan madurez, buena comunicación, serenidad en cualquier escenario. Hay que creer en el compromiso de las máximas autoridades de cada país. Implementemos la sentencia y empecemos a mirar el mar que nos vincula con la Gran Asia, con ojos y esperanzas comunes.

25 de octubre de 2012

El Segundo Frente del Terrorismo - Expreso


El Partido, el Ejército Guerrillero Popular y el Frente Único formaban la organización terrorista Sendero Luminoso. El Partido, la superestructura, adoptaba decisiones como aquella de “destruir para construir” que equivalía a petardear al “estado caduco” para luego construir otro a gusto y medida del terrorismo. No interesaba el “millón de muertes” en el camino.
El Frente Único se caracterizó por su condición excluyente. Lo integraban incondicionales a la cúpula y era considerado el vivero de la “República Popular de la Nueva democracia”. En la práctica, la guarida de los denominados organismos generados como Socorro Popular, Movimiento Juvenil Popular (MJP), Movimiento de Obreros y Trabajadores Clasistas (MOTC), Movimiento Clasista Barrial (MCB), diversas federaciones, comités, etc.
La versión Quispe Palomino del terrorismo, cambia su aproximación a la población buscando apoyo y para ello en esfuerzo calculado, toma distancia de la ideologizada violencia de Guzmán. Han concebido un partido militarizado y el Frente Unido en reemplazo del Frente Único, dejando de lado el sectarismo en provecho de una apertura que amalgame fuerzas de todos los pelajes
Ellos critican el Frente Único de Guzmán y dicen: “…no supieron aplicar el trabajo de frente, y  ello generó enfrentamientos con los compañeros del MRTA, Patria Roja, PCP-U, MIR y otros que estuvieron en la senda de la lucha armada. Crearon fraccionamiento, paralelismo, sectarismo y destrucción de organizaciones sociales. El Frente en toda guerra popular democrática es básico y contingente principal de la revolución”. (www.pcp-crm.blogspot.com).
No menos elocuente es el párrafo siguiente: "la victoriosa primera década del siglo XXI, permite elevar y ampliar la guerra popular a las ciudades, donde se encuentra el centro neurálgico del sistema; para eso hemos desarrollado más organismos ideológica y políticamente dotados de Marxismo Leninismo Maoísmo Militarizados a lo largo de las ciudades de todo el país”.
Lo anterior provee claves para entender la creciente virulencia de la agitación cotidiana en el país. Bagua, Pómac, la violencia en Puno, Moquegua, Espinar, Cajamarca, tienen en común la participación embozada o consentida de extremistas de amplio espectro. La intentona con las torres en Ancón, está también en esa línea.
El Comité Nacional de Reorientación y Reconstitución Clasista (CONARE) de profesores de nuestros niños, busca controlar el SUTEP y es liderado por Efraín Condori, personaje involucrado en la asonada Aimara en 2011 que costó cinco vidas. Dice: “Nosotros entendemos que el SUTEP es un frente y en ello caben todas las opciones, así sean Modavef, Izquierda Unida, apristas, toledistas o fujimoristas”. La ideología del Frente Unido que le llaman.
La mutación del terrorismo no la entendemos cabalmente aun cuando nuevos indicadores perfilan su siniestro plan. Es que a diferencia del estado lerdo, sin continuidad, políticas de estado ni visión de conjunto, los terroristas no han transigido en sus propósitos, se reinventan impunemente y avanzan ante la apatía general.
Ni siquiera coincidimos en definir el problema. Terrorismo confinado en el VRAEM, sicarios del narcotráfico, empleados de capos extranjeros  y algunos reduccionistas creen que el problema es solo el tráfico de drogas. Y casi todos, percibimos muy lejano el problema. No es así. Hay un tronco común y ramas intrincadas que pueden alinear esfuerzos en un amplio frente valiéndose de la democracia para luego pisotearla y no viven tan lejos.
La ausencia pertinaz de partidos políticos con bases en todo el territorio, cede espacios al neo terrorismo. Urge la promoción y acción de partidos serios con cobertura nacional que den la batalla política de la democracia, contra el terrorismo escondido en aparentes inofensivas organizaciones. Hay que desbaratar su estrategia perversa antes que engranen nuevamente el terrorismo salvaje. He aquí un problema de estado que impone soluciones de estado.

20 de septiembre de 2012

¿Una Tercera Vía contra el Terrorismo?


Los llamados caviares y fujimoristas se enfrentan sórdidamente, demostrando poca capacidad para converger en apreciaciones respecto al terrorismo, un fenómeno que muta y se disemina rápidamente. Ello no contribuye a hacer de este problema una verdadera causa nacional. Los cabecillas terroristas se frotan las manos de ver cómo sin mucho esfuerzo siembran el caos. Punto para el terrorismo.
Lo que se lee o escucha a diario, es más bien penoso. Cada uno trata de desacreditar a los otros muchas veces con argumentos dignos de mejor circo. Los primeros se consideran los dueños del éxito y los segundos creen que la CVR escribió una biblia que para leerla hay que persignarse. Punto para el terrorismo.
Ambos se atrincheran en posturas absurdas: “en el decenio de Fujimori se acabó el terrorismo”  vs “en el decenio de Fujimori solo se violaron los derechos humanos”. Ninguno desaprovecha ocasión para echar barro sobre el otro con poca responsabilidad, en una campaña divisiva y de fratricidio político. Ni los Quispe Palomino del VRAE expresan tantas diferencias con los “Movadefos” seguidores de Guzmán.  Punto para el terrorismo.
Unos ven en las capturas de los cabecillas terroristas de SL y el MRTA, el fin del fenómeno otros gestionaron condiciones "más humanitarias" para ellos. Ambos parecen desconocer que  una victoria debe sellarse y que en este proceso, la consolidación, no era tarea militar sino social. Punto para el terrorismo.
Creen que el fenómeno actual es residual del de décadas pasadas y se desentienden de una tarea fundamental: la lucha política que requiere un frente común es decir unión y no divisionismo. El Movadef, el Conare, son vistos solo como supérstites y no como nuevas expresiones de un terrorismo mutante, audaz y temerario. Punto para el terrorismo.
Las lamentables decisiones de inicios de siglo: de reducción de presupuestos, repliegue de bases, flexibilización de condiciones carcelarias, liberación de terroristas, abandono de los comités de autodefensa, derogación de leyes contra el terrorismo, etc., sobre la base de un erróneo triunfalismo, nos han conducido a este estado de confusión.  Punto para el terrorismo.
Queda claro que la sana confrontación democrática es saludable e indispensable. Pero estos iracundos promotores de dos enfoques, parecieran provenir de dos distantes realidades. Crean  nebulosas en el camino y quitan claridad en la ruta de la pacificación. Antes bien,  debilitan a la sociedad. ¡Pónganse de acuerdo¡.
No hay ponderación para distinguir y discriminar aquello que fue bueno de lo malo. Todo parece blanco o negro, bueno o malo, sin matices. O la perfección sobrehumana o la maldad diabólica. Esta confusión conlleva que hasta la fecha, por ejemplo, no nos pongamos de acuerdo siquiera en definir el verdadero problema o problemas. Punto para el terrorismo.
Si esta es la realidad y persisten en su dialéctica rupestre, hay que desfujimorizar y descaviarizar el debate sobre el terrorismo e invocar a terceras fuerzas políticas libres de pasiones, de contaminación ideológica y posturas maximalistas para frenar el avance ideológico silencioso y persistente del terrorismo.
Hay que respaldar la labor de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional, que son la columna vertebral de la seguridad y defensa nacional. A la par de revisar la legislación que flexibilizó la carcelería terrorista y buscar un frente común nacional contra los enemigos del país.
El congresista Iberico ha iniciado una interesante campaña que puede ser imitada por políticos jóvenes que crean en la democracia y en la necesidad de preservarla. Que entiendan que el terrorismo es una amenaza real, que acepten que el Perú necesita unirse en torno al problema y hacer causa común. Que entiendan que la dialéctica desenfrenada es una forma de violencia, precisamente lo que el terrorismo busca y espera. Vencer definitivamente este flagelo, es un imperativo nacional. Ojalá sea punto para el Perú.

21 de agosto de 2012

Tropas especialistas para el Ejército - Expreso


El avance tecnológico y las nuevas herramientas demandan personas con mayor preparación y permanencia en filas. 
Los ejércitos, según su composición de tropas, pueden ser de conscriptos o profesionales. El Ejército del Perú (EP) es uno de conscriptos pues alrededor del 70% de su componente humano son soldados del servicio militar, que luego de dos años retornan a la vida civil en un proceso llamado licenciamiento. Justo, cuando han alcanzado un alto nivel en su formación militar.

El EP nació con el servicio militar obligatorio. En la práctica, siempre ha sido una institución de muy alta rotación de personal por el vaivén de captación, formación y licenciamiento.

La conscripción total, hoy resulta obsoleta por múltiples razones: la escasa capacidad de aprestamiento -cualidad de estar siempre listos- afectada con la alta rotación, los costos de captación de reclutas en rincones alejados del país, el círculo vicioso de invertir recursos humanos y materiales para perderlos cíclicamente, la incapacidad de aprovechar la experiencia o que algunos licenciados terminen en bandas criminales, etc.

El ejército de conscriptos fue solución en su momento y le debemos mucho a héroes conscriptos como el sargento Fernando Lores.

Son sensibles los niveles de ineficacia operativa en periodos de enlace entre licenciamiento y captación de nuevos contingentes.
Modelo tambalea

Al cesar el servicio militar obligatorio, se tambalea el modelo por una concurrencia de factores. Solo jóvenes que buscan alternativas de movilidad horizontal o vertical ven al ejército como opción. Bien para ellos. Pero muy malo para los fines de una fuerza con tareas sensibles de defensa nacional.

De otro lado, el avance tecnológico y las nuevas herramientas demandan personas con mayor preparación y permanencia en filas de manera que la inducción y el entrenamiento tengan sentido y se pueda lograr lo mejor de cada uno y de cada equipo.

El 2009 se presentó un proyecto de tropas especialistas y fue aprobado en el Consejo de Seguridad Nacional, luego como proyecto del Ejecutivo aprobado por la Comisión de Defensa. El Pleno del Congreso lo aprobó por unanimidad y el presidente promulgó la ley 29417 que establecía 30 días para su reglamentación. Parecía que la urgencia se había entendido.

El nuevo esquema visa un 50% de tropas especialistas que brinden continuidad y permanencia, permita recuperar la indispensable capacidad de apresto, aprovechar la experiencia por no menos de quince años, otorgarle derechos laborales brindándoles un plan de carrera, permitir que los más competentes puedan acceder a ser suboficiales y continuar su proyecto de vida, etc.

Para variar, la reglamentación fue rechazada por el MEF a pesar que el EP tenía presupuestos para aquel y el siguiente año, pues este esquema privilegiaba la calidad de tropas sobre la cantidad de las mismas y se podían optimizar presupuestos reduciendo algunos conscriptos y con ello también reducir el problema de captación de reclutas. Todo ello sigue congelado.

El brusco remezón de Kiteni, Kepashiato y alrededores, debe servir no solo para cambiar personas, sino para pasar de los síntomas a las soluciones de fondo.