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5 de septiembre de 2014

Colombia, algo más que cifras económicas

Sin prenderle velitas a Confucio ni imputarle responsabilidad al entorno, Colombia creció 6.4 % el primer semestre, el más elevado de la región.

Con casi 50 millones de pobladores, Colombia es el segundo país más poblado del subcontinente con un ingreso per cápita cercano a los 10,000 dólares. Es considerado un país de territorio grande, similar al Perú, aun cuando su densidad poblacional alcanza 42 habitantes por Km2 mientras que en Perú es de solo 25.

Bogotá su capital, se ubica en posición central lo que desde un enfoque geopolítico es una fortaleza, pues la sede del poder debe irradiar influencia en 360º y no absorberla. En Colombia este precepto funciona pues la capital comprende la sexta parte de la población nacional y su descentralizado desarrollo, tiene polos importantes como Cali y Medellín ciudades con más de dos millones de habitantes o Barranquilla con más de un millón.

Cuenta con acceso a dos océanos, que es la envidia sana de cualquier país con pretensiones de potencia. Ello le brinda ventajas competitivas comerciales que pocos países latinoamericanos tienen, salvo México y los pequeños países centroamericanos.

El puerto de Buenaventura en el Pacifico, el más importante del país, se complementa con los de Cartagena, Barranquilla y Santa Marta en el Caribe. Casi todos con certificación ISO 9001 (calidad) y se ubican próximos a uno de los ejes marítimos más importantes del mundo, el que cruza el Canal de Panamá. Ello facilita el comercio y sin duda abarata costos.

El puerto de Barranquilla en el Caribe es clave, pues se proyecta hacia el heartland colombiano vía río Magdalena y sus 990 kilómetros navegables de los 1500 que posee. Un río de navegabilidad y caudal parecidos al río Napo peruano, pero de un impacto estratégico que el nuestro no tiene hoy.

Posee uno de los sistemas democráticos más estables y perseverantes pese a la violencia que en momentos difíciles puso en riesgo su supervivencia como estado. La última vez que vivieron una dictadura en el siglo XX, fue la del general Rojas Pinilla entre 1953 y 1957. Desde entonces ha prevalecido su compromiso con la democracia como sistema de vida y de gobierno.

Su clase política adoptó severas decisiones cuando la violencia alcanzó picos de amenaza a su sociedad. Triplico el tamaño de su fuerza pública y posicionaron la seguridad como inicio y término de un proceso generador de confianza, inversiones, desarrollo y bienestar y más seguridad. Eso sí ejemplarmente, los políticos asumieron la defensa del estado poniendo el pecho cuando algunas operaciones militares riesgosas tuvieron los contrastes propios de variables que muchas veces no se manejan.

El Plan Colombia y más de 7 mil millones de dólares de inversión, les ha permitido avanzar en el combate al narcotráfico reduciendo sus sembríos de coca y expulsándolos principalmente a Perú y Bolivia. Expresión también de falta de una política regional para combatir el crimen.

Colombia nunca dejo de apostar por la inversión y hoy produce más de un millón de barriles de petróleo diarios, solo superado por Venezuela y Brasil. Sus proyecciones petroleras son optimistas y pueden dar el gran salto junto a una minería que se redescubre con posibilidades.

La inversión extranjera directa, aquella que demanda confianza y supone compromiso de largo plazo, supera el 30% de su PBI, mientras en el Perú flota entre 17% y 22%. El tamaño de su población e ingreso per cápita, son convincentes en la competencia por atraer inversiones, como parte de una lucha económica que no se debe ignorar pues todos los países aspiran a invertir más.

Su inversión pública es convincente, particularmente en infraestructura. Nueve proyectos viales denominados de cuarta generación (4G) comprenden una gigantesca red de carreteras modernas, integradoras y facilitadoras del trasporte personal y mercancías. Nuestra casi centenaria carretera central tiene dos carriles y sin proyección concreta de acortarse vía túneles por indecisiones políticas.

En los últimos cuatro años han triplicado su presupuesto en ciencia y tecnología que bordea el 1% de su PBI, comparado al 0.5 chileno y el lamentable 0.15 peruano. No les va bien en las pruebas PISA y el daño en educación expresado en un índice de analfabetismo más alto que el peruano, es uno de las rémoras del longevo proceso de violencia terrorista.

Colombia acelera su crecimiento pero su verdadero potencial se verá cuando aseguren la pacificación. No caben dudas que será un poderoso imán y dependerá mucho de su clase política que como la nuestra suele agitarse y polarizarse, pero Colombia tiene la madurez que 60 años continuos de democracia le confiere.

¿Qué podemos aprender de esta Colombia que despierta y anda? Primero, el realismo con que han construido confianza a pesar de una paz elusiva. Segundo, han enfrentado las sobre regulaciones y sobre costos laborales con coraje, dos temas polémicos pero no rehuíbles que abre las puertas a las inversiones, incluso peruanas. Tercero, la claridad para entender que la inversión en infraestructura es una prioridad y urgencia para cualquier país. Cuarto, saber desprenderse de vecinos incómodos y aliarse con quienes pueden sumar y no remolcar. Su desarrollo descentralizado con verdaderos polos de desarrollo fuera de Bogotá, su inversión en ciencia y tecnología y sus éxitos deportivos mundiales y olímpicos en diversas disciplinas, confirman que invierten en desarrollo humano y no solo en educación básica.Bien por Colombia y mucho por aprender.

La Guerra de los Túneles y el Odio

Con la tecnología de la información y las comunicaciones, las guerras son vistas en tiempo real,  sensibilizando al extremo a quienes reciben imágenes de las víctimas, en especial cuando son niños. La guerra es uno de los hechos más irracionales de la humanidad y por dura que sea esta realidad, se confirma el imperativo de la máxima: Si vis pacem, parabellum, es decir si quieres la paz prepárate para la guerra.

Las acciones terroristas de Hamas, como secuestro, aniquilamiento o el vil uso de niños como escudos, son condenables y reforzadores de espirales de violencia. Este nuevo rebato en Gaza, tendrán una vez más por ganador al arcaico y persistente odio palestihbno-israelí.

Llama la atención no solo la falta de selectividad de las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) que multiplicó muertes de civiles palestinos, como también las decenas de militares caídos enfrentando a las milicias de Hamas. Los métodos de combate en esta versión moderna de David contra Goliat, confirman la ventaja táctica de la red de túneles pacientemente construidos por Hamas en una estratagema de topos que demuestran cuanto tiene la guerra de arte y ciencia.

Los éxitos tácticos de esta fuerza pequeña, osada y sin horizonte estratégico, son una reedición al revés de lo hecho por Israel frente a la Liga Árabe entre 1948 y 1973, cuando la pequeña nación frenó contundentemente a fuerzas árabes superiores. Hamas a su estilo ha hecho de la invisibilidad, un producto táctico que brinda enmascaramiento y seguridad a 30 metros bajo tierra para eludir, confundir y sorpresivamente golpear al adversario. Pero, esa iniciativa la pierden rápidamente cuando la aviónica adversaria hace lo suyo. 

Clara es la utilidad de túneles en asuntos de desarrollo, pero no es frecuente su empleo en temas de seguridad y defensa.

El Túnel de Eupalino del siglo VI AC, es el más antiguo registrado con fines de seguridad. Transportaba agua, pero fue por seguridad que Grecia la construyó. Lo más cercano y exitoso lo encontramos en Vietnam con los túneles de CU-CHI, en Ho Chi Minh (una red subterránea de más de 200 kilómetros de túneles en que los norteamericanos peleaban con fantasmas que aparecían inesperadamente y, que luego se los tragaba la tierra).

Corea del Norte ha desarrollado una red de túneles, algunos tan extensos como 43 kilómetros de longitud y a 70 metros de profundidad. Seúl la capital surcoreana se encuentra a solo 50 Km de la  Zona Desmilitarizada usada como frontera, entonces la preocupación es grande pues la aproximación cubierta hasta distancias de combate directo, sigue siendo parte fundamental de la maniobra militar.

Cuba es otro país que ha desarrollado una gigantesca red de túneles multipropósito, para proteger a sus pobladores, ocultar rutas de aproximación y abrigar fuerzas tan grandes como brigadas de blindados y artillería completos. Observar tanques y cañones bajo cerros es asombroso como extraño. Matanzas es una “ciudad segura” a lo Vietnam, es decir un lugar donde toda la población podría cubrirse bajo tierra en caso de un ataque, aunque no se sepa de dónde.

Los terroristas del Vraem, desarrollaron algunas galerías que les permitía desaparecer cuando las FFAA los perseguían, para posicionarse mejor y luego perpetrar emboscadas. Lo hicieron nuestros comandos de Chavín de Huantar, para llegar a las proximidades del grupo terrorista en posición de derrotarlos salvando la vida de los rehenes, en una maniobra subterránea inédita en el país y dio opción a una operación quirúrgica que salvó a más del 98% de los rehenes.

Volviendo a Gaza, debemos recordar que si la victoria no es estratégica, no es victoria. Así, la superioridad de las FDI permitirá que se vuelva a controlar temporalmente la situación en Gaza pero se vigorizará el odio sempiterno a partir de muertes absurdas que se convierten en pretexto perfecto para otra cadena de atentados en un círculo vicioso de acción y reacción. Israel tampoco obtendrá una victoria estratégica aun cuando su reacción es la razonable de un estado amenazado por el terrorismo.

Todo ello en un marco de debilidad del liderazgo internacional que compungido por renuentes crisis económicas, titubea ante serios problemas globales. Mientras el liderazgo de EEUU naufraga, los conflictos en Siria, Ucrania, Gaza, el recrudecimiento de la violencia en Irak, el surgimiento del Califato del IS (Estado Islámico) con el fundamentalista Califa Ibrahim, además de otros conflictos violentos en África, no encuentran un foro mundial que pueda intermediar, disuadir y promover arreglos pacíficos. La despreocupada ONU, sigue débil y frágil.

Los conflictos armados continúan y vistos en un Mapamundi, muestran la violencia cual sombra acompañando la marcha humana. Nunca nos hemos librado de ella y en algún lugar del mapa del genoma humano, estará el gen de la violencia irracional que nos hace impulsivos, arrebatados e irrespetuosos del derecho inalienable a la vida. Reaccionar por la vía más sencilla es filogenético. Aniquilar ideas adversarias o aniquilar a quien las promueve es un repudiable expediente que también se extiende a la política.

La Geopolítica del siglo XXI que parecía orientada fundamentalmente al desarrollo y la disputa por inversiones y mercados sobre los conceptos de seguridad y defensa, vuelve sobre sus pasos para referir disputas por el poder político en su dimensión geográfica. Los bombardeos y atentados desde cualquier flanco, inseguridad interna, crimen organizado transnacional, el control de la energía y espacios vitales y tantas otras acciones de violencia dan soporte a la tesis central de Clausewitz, que las guerras son la continuidad de la política por otros medios.

Más que nunca, hoy requerimos de Fuerzas Públicas entrenadas y listas pues las amenazas no desaparecen, solo evolucionan. La Fuerza Pública seguirá siendo el mejor seguro de una nación que busque persistir y crecer. Esperemos que Israel y Palestina encuentren el rumbo común que necesitan y nosotros entendemos que el crecimiento sucede mejor en un entorno de paz y seguridad que el estado debe garantizar.