Bienvenido al relanzamiento blog personal de Otto Guibovich Arteaga. www.ottoguibovich.com, te invitamos a leer los nuevos artículos del autor.

23 de diciembre de 2012

Decretos nada Concretos - La República


El ejecutivo obtuvo facultades para emitir normas legales de fortalecimiento y reforma institucional en Defensa e Interior y emitió un copioso compendio de normas con lenguaje difícil que ya mereció un comunicado explicatorio en torno a remuneraciones y pensiones.
Los DL 1132 y 1133 aprueban la nueva estructura de ingresos y buscan el ordenamiento definitivo de las pensiones, cuando menos es el título de las normas. La nueva estructura de ingresos es desmotivadora como lo serán las pensiones de las nuevas promociones. Los tecnócratas del MEF no miran el futuro y los dos sectores estratégicos lucen indulgentes y pasivos.
El artículo 5 del DL 1132 acierta al definir la profesión policial y militar como de alto riesgo y por ello incomparable con otra del sector público. Por lógica elemental, el estado debería diferenciar el trato a quienes arriesgan sus vidas como parte de sus tareas. No lo hace. Los ingresos del personal policial y militar son y serán magros mientras los congresistas con agilidad asombrosa subirán sus ingresos en un monto que a un militar le tomaría 25 y  30 años alcanzarlo, si acaso llega. ¿De qué equidad o racionalidad hablamos? ¿El que puede, puede?
Los principios rectores del DL abundan en conceptos de equidad, razonabilidad, racionalidad, formalidad, etc. para sustentar una escala remunerativa. Ninguno sin embargo ampara al personal policial y militar en sus derechos sociales y económicos que por Constitución le corresponde. ¿Cómo “Reformar y Fortalecer” instituciones sujetas a alto riesgo, con un componente humano con sueldos muy por debajo del mercado laboral?
Si un alférez gana 2.288 soles y un capitán cuyo grado se alcanza entre 8 o 12 años más tarde, solo  2,788, los 500 soles diferenciales en ese largo periodo es exigua. Esta misma diferencia en los ingresos aplica al personal subalterno pero con mayor crudeza. Un capitán al final del quinto tramo ganará 3.838 soles, posiblemente en el 2016, pero deberá responder por la operación de equipos que valen millones de dólares, sean aviones, helicópteros, antiaéreos, etc. ¿Como preservar  nuestros recursos humanos, si un piloto civil básico puede ganar 15 mil soles? La relación Riesgo y Reconocimiento queda hecha añicos.
Se introduce el extraño concepto de “Media Viudez”. Las viudas en el nuevo esquema solo cobrarán el 50% de los haberes del fallecido. Un esquema absurdo que esperemos el congreso pueda corregir o derogar.  Se cierra la pensión renovable que se prometió preservar y en una versión "mix" de AFP con Caja de Pensiones, los arriesgados policías y militares aportarán el 13% y el estado el 6% y quienes pasen al retiro cobrarán como pensión, solo el 55% del promedio de lo percibido en los últimos 60 meses. Desalentador por donde se mire. Riesgo de vida, riesgo de vejez, y riesgo que las instituciones pierdan personal costoso para el estado.
Se reconoce que es un problema embalsado por décadas como también la mejora en la CTS. También se debe reconocer que viene triunfando la tesis de Castilla y otros funcionarios que ven en policías y militares a peruanos de segunda clase. Un tufillo a discriminación antimilitar.

6 de diciembre de 2012

Diferendo, Límite y Perspectivas - Caretas


Las relaciones peruanas y chilenas van a encontrar mejores horizontes, cuando tengamos el coraje de confrontar no solo los síntomas sino las verdaderas causas de una visión antagónica que durante mucho tiempo nos puso de espaldas. Sin dudas vivimos momentos auspiciosos pero, para coincidir con Carlos Ominami de la Fundación Chile21, los negocios no lo son todo.  Podemos hurgar en el tiempo y encontrar antecedentes muy lejanos de diferencias desde tiempos de los Incas o de Diego de Almagro, pero las pugnas, injerencias, desentendimientos, etc., alcanzan su pináculo a partir de la Guerra del Pacífico.

Como consecuencia de esta guerra surgieron visiones antagónicas en nuestras sociedades, con brechas profundas que distanciaban y no permitían asomar a un camino común. Se habían construido dos culturas de casi rechazo mutuo con señaladas excepciones, situación que nunca fue considerada seriamente por los conductores políticos de ambas naciones. El ser y sentir colectivo de la sociedad peruana estaba lastimada ante una postura desdeñosa de la chilena.

De lo mas simple de entender: lo que para uno fue victoria, para otro fue inevitablemente derrota. Lo que  fue conquista de espacios, para el otro fue hurto de territorios. Lo que para uno era sembrar poblaciones y autoridad en nuevos espacios, para el otro tener que abandonar propiedades, desarticular familias, resignarse a perder todo o riesgo de ser aniquilado.

El saqueo que se “justificaba” en la victoria, para los peruanos fue contemplar el hurto de propiedades sobre la base de la superioridad de la fuerza ordinaria. Bombardear puertos y caletas, suponía consolidar victorias y restar posibilidades de recuperación, para el segundo era soportar muertes y heridos injustificables entre mujeres y niños pues los hombres o estaban en filas o habían muerto.

El llamado “repase” para no dejar heridos ni capacidad de recuperación del vencido, en uso atroz de la fuerza, para los peruanos ser testigos del desprecio por la vida al amparo superior de la bayoneta. La fuerza como factor de conquista y derechos. Se puede argumentar que la guerra es cruenta lo cual es cierto, pero un recuento histórico es imposible sin evaluar con crudeza la historia dolorosa que partió física y sicológicamente a dos pueblos.

Pongamos solamente lo mencionado en cada lado de la alforja y sumemos a manera de balance para entender por que el antagonismo ha dominado nuestras relaciones con pequeños espacios cordiales, insuficientes para una efectiva relación vecinal.

Por ello, Chile recela un irredentismo peruano que vise revancha y rescate de territorios pues el subconsciente admite que lo hecho engendro una cultura de profundo resentimiento. Perú desconfía del armamentismo chileno y la posibilidad del uso de la fuerza una vez mas. Anclados en esas posturas, los dos países sufren de desconfianzas y antipatías con la duda cabalgando ambos espacios.

En tales condiciones, la solución  al diferendo sobre limites marítimos no encontró receptividad en la política y diplomacia chilena perdiendo los dos pueblos una brillante oportunidad para la solución directa de controversias y Perú debió  recurrir a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), órgano de justicia de las Naciones Unidas (ONU), amparado en el derecho internacional y en búsqueda que ese organismo defina el limite marítimo entre los dos países. La ONU establece que las denuncias ante la CIJ no suponen inamistad sino búsqueda de soluciones pacificas a controversias entre estados.

Por estos días se desarrolla la fase oral y en unos meses la CIJ dictara sentencia. Los  máximos lideres de ambos países han expresado su compromiso de acatamiento lo cual marca una diferencia significativa con lo que sucede entre Nicaragua y Colombia. La solemnidad de los compromisos de respeto a los tribunales internacionales es muestra de gran madurez y empiezan a unir a Chile y Perú en un compromiso de cumplimiento de sentencias supranacionales y pedagogía en respeto al derecho internacional.

La sentencia y su implementación marcaran el punto final de un proceso y el inicio de otro. Finalizar el camino de delimitación, debe suponer el inicio de una mayor integración y complementación de dos países que tienen en Tacna y Arica dos ciudades en una sola unidad geoeconómica, con movimiento de personas en ambas direcciones que puede alcanzar los 5 millones de pases en un año. En una realidad así, hay mucho por hacer aceptando que las relaciones de ambos, empieza por estos dos pueblos.

Los meses que vienen demandan madurez, buena comunicación, serenidad en cualquier escenario. Hay que creer en el compromiso de las máximas autoridades de cada país. Implementemos la sentencia y empecemos a mirar el mar que nos vincula con la Gran Asia, con ojos y esperanzas comunes.