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25 de octubre de 2012

El Segundo Frente del Terrorismo - Expreso


El Partido, el Ejército Guerrillero Popular y el Frente Único formaban la organización terrorista Sendero Luminoso. El Partido, la superestructura, adoptaba decisiones como aquella de “destruir para construir” que equivalía a petardear al “estado caduco” para luego construir otro a gusto y medida del terrorismo. No interesaba el “millón de muertes” en el camino.
El Frente Único se caracterizó por su condición excluyente. Lo integraban incondicionales a la cúpula y era considerado el vivero de la “República Popular de la Nueva democracia”. En la práctica, la guarida de los denominados organismos generados como Socorro Popular, Movimiento Juvenil Popular (MJP), Movimiento de Obreros y Trabajadores Clasistas (MOTC), Movimiento Clasista Barrial (MCB), diversas federaciones, comités, etc.
La versión Quispe Palomino del terrorismo, cambia su aproximación a la población buscando apoyo y para ello en esfuerzo calculado, toma distancia de la ideologizada violencia de Guzmán. Han concebido un partido militarizado y el Frente Unido en reemplazo del Frente Único, dejando de lado el sectarismo en provecho de una apertura que amalgame fuerzas de todos los pelajes
Ellos critican el Frente Único de Guzmán y dicen: “…no supieron aplicar el trabajo de frente, y  ello generó enfrentamientos con los compañeros del MRTA, Patria Roja, PCP-U, MIR y otros que estuvieron en la senda de la lucha armada. Crearon fraccionamiento, paralelismo, sectarismo y destrucción de organizaciones sociales. El Frente en toda guerra popular democrática es básico y contingente principal de la revolución”. (www.pcp-crm.blogspot.com).
No menos elocuente es el párrafo siguiente: "la victoriosa primera década del siglo XXI, permite elevar y ampliar la guerra popular a las ciudades, donde se encuentra el centro neurálgico del sistema; para eso hemos desarrollado más organismos ideológica y políticamente dotados de Marxismo Leninismo Maoísmo Militarizados a lo largo de las ciudades de todo el país”.
Lo anterior provee claves para entender la creciente virulencia de la agitación cotidiana en el país. Bagua, Pómac, la violencia en Puno, Moquegua, Espinar, Cajamarca, tienen en común la participación embozada o consentida de extremistas de amplio espectro. La intentona con las torres en Ancón, está también en esa línea.
El Comité Nacional de Reorientación y Reconstitución Clasista (CONARE) de profesores de nuestros niños, busca controlar el SUTEP y es liderado por Efraín Condori, personaje involucrado en la asonada Aimara en 2011 que costó cinco vidas. Dice: “Nosotros entendemos que el SUTEP es un frente y en ello caben todas las opciones, así sean Modavef, Izquierda Unida, apristas, toledistas o fujimoristas”. La ideología del Frente Unido que le llaman.
La mutación del terrorismo no la entendemos cabalmente aun cuando nuevos indicadores perfilan su siniestro plan. Es que a diferencia del estado lerdo, sin continuidad, políticas de estado ni visión de conjunto, los terroristas no han transigido en sus propósitos, se reinventan impunemente y avanzan ante la apatía general.
Ni siquiera coincidimos en definir el problema. Terrorismo confinado en el VRAEM, sicarios del narcotráfico, empleados de capos extranjeros  y algunos reduccionistas creen que el problema es solo el tráfico de drogas. Y casi todos, percibimos muy lejano el problema. No es así. Hay un tronco común y ramas intrincadas que pueden alinear esfuerzos en un amplio frente valiéndose de la democracia para luego pisotearla y no viven tan lejos.
La ausencia pertinaz de partidos políticos con bases en todo el territorio, cede espacios al neo terrorismo. Urge la promoción y acción de partidos serios con cobertura nacional que den la batalla política de la democracia, contra el terrorismo escondido en aparentes inofensivas organizaciones. Hay que desbaratar su estrategia perversa antes que engranen nuevamente el terrorismo salvaje. He aquí un problema de estado que impone soluciones de estado.